Quiera cual dulce de mora morar
en la dulce demora de amar
To see a World in a Grain of Sand And a Heaven in a Wild Flower Hold Infinity in the palm of your hand And Eternity in an hour. William Blake
26 avr. 2006
23 avr. 2006
Homenaje
(por aniversario de difunto lírico lárico)
"La última isla
De nuevo vida y muerte se confunden
como en el patio de la casa
la entrada de las carretas
con el ruido del balde en el pozo.
De nuevo el cielo recuerda con odio
la herida del relámpago,
y los almendros no quieren pensar
en sus negras raíces.
El silencio no puede seguir siendo mi lenguaje,
pero solo encuentro esas palabras irreales
que los muertos les dirigen a los astros y las hormigas,
y de mi memoria desaparecen el amor y la alegría
como la luz de una jarra de agua
lanzada inútilmente contra las tinieblas.
De nuevo solo se escucha
el crepitar inextinguble de la lluvia
que cae y cae sin saber porqué
parecida a la anciana solitaria que sigue
tejiendo y tejiendo;
y se quiere huir hacia un pueblo
donde un trompo todavía no deja de girar
esperando que yo lo recoja,
pero donde se ponen los pies
desaparecen los caminos,
y es mejor quedarse inmóvil en este cuarto
pues quizás ha llegado el término del mundo,
y la lluvia es el estéril eco de ese fin,
una canción que tratan de recordar
labios que se deshacen bajo tierra."
Jorge Tellier
-fallecido el 22 de Abril de 1996, día en que se celebra a la Madre Tierra
"La última isla
De nuevo vida y muerte se confunden
como en el patio de la casa
la entrada de las carretas
con el ruido del balde en el pozo.
De nuevo el cielo recuerda con odio
la herida del relámpago,
y los almendros no quieren pensar
en sus negras raíces.
El silencio no puede seguir siendo mi lenguaje,
pero solo encuentro esas palabras irreales
que los muertos les dirigen a los astros y las hormigas,
y de mi memoria desaparecen el amor y la alegría
como la luz de una jarra de agua
lanzada inútilmente contra las tinieblas.
De nuevo solo se escucha
el crepitar inextinguble de la lluvia
que cae y cae sin saber porqué
parecida a la anciana solitaria que sigue
tejiendo y tejiendo;
y se quiere huir hacia un pueblo
donde un trompo todavía no deja de girar
esperando que yo lo recoja,
pero donde se ponen los pies
desaparecen los caminos,
y es mejor quedarse inmóvil en este cuarto
pues quizás ha llegado el término del mundo,
y la lluvia es el estéril eco de ese fin,
una canción que tratan de recordar
labios que se deshacen bajo tierra."
Jorge Tellier
-fallecido el 22 de Abril de 1996, día en que se celebra a la Madre Tierra
22 avr. 2006
2 poemas + una imagen
Pronóstico
La vecindad de la miseria
Tiende vapores viscosos en la espera
Colisiones inminentes se ciernen
Se precipitan
Todo se pronostica fatuo
Y aún así se espera
Mirando a la misma dirección
Desde donde refulgen los ladrillos
Amoldándose en el calor del horno vientre
Solo para romper los espejos
Seremos miserables
Sentados en un banco miserable
Mirando la paloma miserable
Dejando la miseria vestirnos de miserables
Sintiendo la miseria como una religión
Gastada en incalculables sollozos
En decadencia
Siempre en decadencia
Árido
Sin palabras pretendo acercarme a la verdad
Se liberan desde mi vida hacia esta tinta que compartimos,
Pero no son ellas ninguna certeza
No nos pertenecen
No nos bendicen en ninguna forma
Solo el olvido habitamos
Solo la muerte
En línea con el pasado...
La vecindad de la miseria
Tiende vapores viscosos en la espera
Colisiones inminentes se ciernen
Se precipitan
Todo se pronostica fatuo
Y aún así se espera
Mirando a la misma dirección
Desde donde refulgen los ladrillos
Amoldándose en el calor del horno vientre
Solo para romper los espejos
Seremos miserables
Sentados en un banco miserable
Mirando la paloma miserable
Dejando la miseria vestirnos de miserables
Sintiendo la miseria como una religión
Gastada en incalculables sollozos
En decadencia
Siempre en decadencia
Árido
Sin palabras pretendo acercarme a la verdad
Se liberan desde mi vida hacia esta tinta que compartimos,
Pero no son ellas ninguna certeza
No nos pertenecen
No nos bendicen en ninguna forma
Solo el olvido habitamos
Solo la muerte
En línea con el pasado...
MANTRA
TIRITA TILTILA PALPITA
EN-EL-CENTRO DEL CIELO UN LUCERO
(Creado y cantado en la noche celestial de Lonquimay)
EN-EL-CENTRO DEL CIELO UN LUCERO
(Creado y cantado en la noche celestial de Lonquimay)
15 avr. 2006
1 avr. 2006
Amaneciendo al mundo

"Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo
Volverán convertidos en pájaros
Una hermosa mañana alta de muchos metros
Alta como el árbol cuyo fruto es el sol
Una mañana frágil y rompible
A la hora en que las flores se lavan la cara
Y los últimos sueños huyen por las ventanas"
Canto I, Altazor
Vicente Huidobro
Contexto
I
Estoy en el valle detrás del volcán,
vivo del sol en sus ojos
corro hacia la fuente de la calma,
donde arden los remordimientos
al atravesar las raíces
Rugen angostas llanuras
Hacia el seno de la tierra
Adonde se callan las casas
Esperando la tormenta
Revolotea el viento
En un abismo de gritos
Ampliado en las cumbres
Para sentir el crepitar
De la madera en su mano
Todo aquí palpita
Yo saludo y me acurruco
cálidamente
en el seno de Ñuke Mapu
II
Hoy he ido al bosque a morir
En el manto del atardecer
recordé la facilidad del tajo
la pena del cuesco infértil
que calló adentro de la tierra
Me entregué al tronco
que busca en la altura
mientras hurgan sus raíces
la cercanía del vientre líquido
que no deja de bautizarse
cuando resucita cadenciosamente
el canto de los ríos
III
Atontada y feliz por los designios
vamos mis corazas, pulpas y raíces
hacia el camino más
digo MÁS propio.
Estoy en el valle detrás del volcán,
vivo del sol en sus ojos
corro hacia la fuente de la calma,
donde arden los remordimientos
al atravesar las raíces
Rugen angostas llanuras
Hacia el seno de la tierra
Adonde se callan las casas
Esperando la tormenta
Revolotea el viento
En un abismo de gritos
Ampliado en las cumbres
Para sentir el crepitar
De la madera en su mano
Todo aquí palpita
Yo saludo y me acurruco
cálidamente
en el seno de Ñuke Mapu
II
Hoy he ido al bosque a morir
En el manto del atardecer
recordé la facilidad del tajo
la pena del cuesco infértil
que calló adentro de la tierra
Me entregué al tronco
que busca en la altura
mientras hurgan sus raíces
la cercanía del vientre líquido
que no deja de bautizarse
cuando resucita cadenciosamente
el canto de los ríos
III
Atontada y feliz por los designios
vamos mis corazas, pulpas y raíces
hacia el camino más
digo MÁS propio.
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