29 oct. 2006

La más linda


Más linda porque tiene amor, tiene ilusión y mira lento sobre las cosas, mira como el sol a través de la neblina, disipándola. Se detiene en una soledad amplia como una gestación de tiempos en la roca, un latido profundo la suspende y la viste de arrebol.
Llueve su sonrisa roja al comenzar la noche:
-Este fuego abro para ti, para ti doy la música a los pájaros ociosos, con tu oscuridad me lleno de colores. Espera el mar que nutro, será tu mujer.

26 oct. 2006

La Fuente


Aunque la fuente es pura alegría,
recibe mis lágrimas.


Aunque recibe mis lágrimas,
no entristece.


Aunque llora conmigo,
es pura alegría.


15 oct. 2006

"Los pequeños justos"

Del libro "Capital del dolor" de Paul Eluard, 1926.


VII

La naturaleza está presa en los hilos de tu vida.
El árbol, tu sombra, muestra su carne desnuda: el cielo.
Tiene la voz de arena y los gestos de viento.
Y todo lo que dices corre tras de ti.



11 oct. 2006

Pathos



Aparece un hueco, una oscuridad antes cubierta por otras sombras. Aparece bajo la luz que ahora se extiende un poco más que antes. Abajo, por este agujero apenas definido, grita un feo y sucio ser que no sabe que es hermoso; suena muy triste con su voz solitaria que dice:

-¡No me dejes! ¡Tengo miedo! ¡Tengo hambre! ¡No se adónde estoy! ¡Solo conozco tu rostro! ¿Por qué te vas? ¿No soy querido para ti? ¿No soy hijo tuyo? ¿Te hice mal? ¿qué hice? ¿qué debo hacer? ¡No te vayas! ¡No me abandones! ¡quiéreme! ¡No me dejes! ¡Regrésame la inocencia en tu abrazo! ¿qué hice mal? ¿por qué te vas?...-

Sin pausas, más que para sollozar y sorberse los mocos, este fantasma adentro de un socavón proyectaba 2 luces a través de su pecho, lucecitas tenues que pintaban en la superficie 2 imágenes profundas, como 2 huevos que dejan ver su clara y su yema, pero estos mostraban cada uno un rostro amado en sagrado silencio.

Yo acerco mis manos a este escenario y como un gigante tomo del suelo a este aparecido y sus ovales amores. Las lucecitas en él se amplían y el rostro dentro de cada cáscara toma vida y voz. Entonces escucho que también lloran, también piden, también intentan ser amados. Al mirarlos, libero el espectro hambriento y recupero mi inocencia...

-SOY TU HIJO. Soy hijo del doliente linaje del humano, del prisionero de las cáscaras y parte a la vez de una orquesta que el cielo dirige en los fuegos. En sus rostros solo puedo reflejarme y aprender a querer su melodía, porque en su espacio resuena mi vida. Soy lo que soy.

2 oct. 2006

Medito.



Nada es súbito, todo fluye en una cadencia. Se suceden momentos solemnes, videntes sobre mi complejizada afectividad, con imágenes de colores y formas orgánicas mutando sin parar, como mostrando su evolución, su potencial de belleza sin límites, sin preconcepciones. Tomo atención y sigo observando, pero abro los ojos y reconocer la alteridad, la contradicción, la ambición me precipita al cinismo, me deja bañándome de ridículo. Quisiera comulgar en alguna certeza, en un rito que me implique con integridad: pienso en la intransigencia, en la falta de fe, en los caminos superficiales y la impaciencia que me secuestra. Estoy buscando mi imagen real y sigo reflejando todo alrededor, me siento deforme. Tengo la quietud en huelga y solo cede a emergencias profundas con impulso trascendente. Puedo ver que la estela luminosa de un carruaje celestial pasó sobre mi mirada, pero yo estaba detenida contemplando las ramas de un árbol florido, podría apenarme de perder tamaña visión, sin embargo solo con un pétalo que se desprende sobre mí, se que ha pasado, se que era hermoso, se que iba iluminado con ángeles. El árbol me tenía que contar su historia, yo no podía dejar de oír su lamento, su sed, su misión. Yo era una con ese ser que perdió su bosque en el progreso y la velocidad, yo tenía que cantar por él, por la eterna semilla y la materialización de las fuerzas lentas, por una raíz en esta tierra que se agrieta.

Los árboles son los habitantes de verdad solidarios con el planeta; hacen la conexión de planos de luz y oscuridad, el puente del fuego a la materia (sol-tierra, madera-fuego), la estructura para el amor y la compañía, el alimento. Son la medida del tiempo más comprometida a la vida de este ecosistema. Ellos marcan el ritmo, los bosques son la partitura de la tierra. Depredar los bosques es lo más grave que hemos hecho, es lo más egoísta y cruel que hemos hecho. La ansiedad que vivimos, la falta de arraigo, el horizonte desierto: son emociones proyectadas no solo desde nosotros, son del planeta. Necesitamos que regresen los bosques, bosques grandes, bosques viejos que cobijen seres por millones, sin pensar en ganancias. Ruego por eso.