Despierta en el laberinto del presente, recuerdo qué busco y estrujo el pañuelo. Comienza a secarse el afán de entristecer.
Un pasado es todavía un sentimiento duro de roer, mucho espíritu que se abalanza sobre razonamientos
cargados de sensatez, miedo de cruzar más allá del prejuicio del arte, desamparo afectivo
que alimenta incertidumbres.
Escupo mi sangre al crudo silencio. Tengo algo que decir.