27 juin 2009

Despedida

Apagué el horno, bizcocho de chocolate, esta torta un regaloneo
armado de sabores contra la pena, la pérdida. Luto
Una cabeza que era una voz se calló de repente en mi familia
cansada de no poder levantarse, no ayudar al que padece
no acercarse a sus queridos, no poder tomar el volante
sí los cubiertos

Le hice tarta de manzanas, brownies, mermelada, conservas
strudel, panqueques, galletas de miel... ... ay, tan dulce

Te canto, te leo, te acaricio, te he escuchado como un regalo
de sabios decires, tan originales y poéticos, tan queridos
Recordado y siempre añorado, huaso dulce, huaso sensible
Hombre de la tierra, tierno tierno más que humano

Sus antebrazos morados de punciones y hemorragias
su pecho sibilante sus ojos pesados, la mano suya con fuerza
apretando la mía, Abuelito, Nieta linda.

Mi amor por ti se quema en un cirio ceremonial
un cirio mágico que no se apaga, luce un ciclo dormido
Mi cariño en tu silencio entierra el otoño en lamentos
Este invierno comienza con toda la muerte a cuestas, la sangre fría
de tu lengua incinerada, el horno apagado, una torta de chocolate en tu honor

1 juin 2009

otra vez Pessoa - de Campos

Fragmento de Oda Marítima

"(...)
Ir, ir, ir, ir de una vez.
El deseo de tener alas enfurece mi sangre.
Todo mi cuerpo se arroja ante mí.
Fuera de mi imaginación me precipito en torrentes.
Clamo, me abalanzo, me atropello...
Mis ansias estallan en espuma
Y mi carne son olas que golpean contra las rocas.
Pensando en esto, oh ira, pensando en esto, oh furia,
pensando en las estrechez de mi vida llena de ansiedad,
súbita, trémula, exorbitadamente,
con una oscilación vasta, viciosa, violenta,
del volante vivo de mi imaginación,
se desata en mí, agobiante, vertiginosa, silbante,
la brama sombría y sádica del estruendo de la vida marítima. (...)"

Con una emoción profunda de transformación y duelo, cobijada en estas palabras furiosas de entusiasmo "sensacionista", acompañada de recetas dulces de invierno, quiero experimentar el cambio. Estoy como un moribundo en el desierto que acaba de encontrar a su maestro interno.
¡Qué hacer, las costras de la personalidad retienen el ímpetu del espíritu, hay una turbulencia magna dentro de mí! Esto es difícil.
¿Es una estatua de arena el reconocimiento? Alcanzo una brizna tenue de lo que soy y la olvido luego, esculpiendo todavía sobre la corteza de un sueño.
La prisión es un viento que me enamora y me desangra.
Canto desgarrada como una fiera solitaria que regresa a la manada para hacer un linaje fértil.
Soy la única voz que brama atorada en los dientes del Ouroboros...